Cómo es el proceso de prueba de la vacuna contra el coronavirus en el Hospital Militar Central

Cómo es el proceso de prueba de la vacuna contra el coronavirus en el Hospital Militar Central

El coronel Sergio Maldonado, director del Hospital Militar Central del Ejército Argentino donde el lunes 10 de agosto comenzó la vacunación de más de 4.500 voluntarios de la vacuna contra el coronavirus que se testea en la Argentina, dio detalles sobre este proceso y evaluó que el trabajo de apoyo de esa institución a la investigación que conduce el doctor Fernando Polack está a la misma altura de “relevancia” que la atención a veteranos de la Guerra de Malvinas.

Maldonado recibió al equipo de Télam en la mole de 60.000 metros cuadrados ubicada en la avenida porteña Luis María Campos al 700, un edificio en monobloques de estilo higienista declarado Monumento Histórico Nacional en 2018.

Flanqueado por la bandera argentina de guerra, el estandarte bordó del Hospital y una foto del Presidente de la Nación, a la hora de trabajar Maldonado viste ropa camuflada, como listo para un combate.

“Debería estar con una corbata, una campera, de oficina. No es la vestimenta normal para mí acá. Pero estamos haciendo la Operación General Belgrano. Entonces van a ver al jefe del Ejército, a todos vestidos así. Porque estamos desplegados en una operación de apoyo a la comunidad. Entonces, no estamos en guerra, pero estamos en el AMBA, en el Chaco, asistiendo a la población”, explicó sobre su vestimenta.

“En este caso en particular, en el Hospital, lo comparo con una guerra. Tienen que ver a mi gente de los sectores Covid cómo están equipados para atender, higienizar, auscultar a los pacientes… ¿Si está a la misma altura que Malvinas? No sé si a la misma altura, porque fueron hechos distintos, y soy muy respetuoso de la guerra. Pero sí relevantes”, sentenció.

Maldonado, de 53 años, asumió la dirección el HMC el 20 de marzo, luego de estar a cargo de la subdirección de Salud del Ejército. Luego de eso, contrajo coronavirus, que cursó de manera leve y, celebró, “sin contagiar a nadie”.

Télam: ¿Por qué se hacen estas pruebas en el Hospital Militar Central (HMC)?

Sergio Maldonado: El Hospital tiene 131 años, 81 años nomás en esta sede. Es de alta complejidad y, a su vez, hace investigación. En este momento tenemos más de 40 estudios clínicos que se llevan a cabo en este hospital. Tenemos el Comité Institucional de Revisión de Ensayos Clínicos (C.I.R.E.C), que se encarga de regular toda la tarea de investigación. Y con el doctor Polack tenemos una vinculación anterior a la vacuna: él está desarrollando un estudio de plasma que se hace en 14 hospitales, y el HMC es el centro coordinador de ese estudio. Así que tenemos a la experiencia en la investigación, el personal, la infraestructura, todo como para poder hacerla. A partir de allí, el doctor nos invita a que seamos la única sede de la prueba de esta vacuna, en la que participan cuatro países: Estados Unidos, Alemania, Brasil y la Argentina. En la Argentina, el estudio se desarrolla en una sola sede, que es ésta. El único lugar en el que se prueba la vacuna en estos 4.500 voluntarios. Eligieron el HMC por la experiencia en la investigación, por la vinculación profesional con Polack y su equipo. Por las instalaciones, tenemos esa capacidad de ser un hospital de agudos, de tener un área Covid y otra para el estudio de la vacuna, todas de forma independiente sin que se afecten.

La vacuna fue desarrollada en Alemania por Biontech y “luego se acuerda con Pfizer para producirla”, explicó Maldonado. “Pfizer invita al doctor Polack para que sea quien lleve adelanta la fase 3 de la prueba en la Argentina”.

Y amplió: “Acá se van a vacunar entre 4.500 y 5.000 personas, pero no todas reciben la vacuna. La mitad recibe la vacuna y la otra mitad recibe un placebo. Se hace con un sistema de doble ciego. Tanto el que recibe como quien aplica la vacuna no saben qué están aplicando. Entonces eso le da mayor objetividad a la prueba. Por otro lado, la aplicación de la vacuna se hace con un lapso, entre dosis y dosis, de 21 días. Son dos dosis”.

– T: ¿Cómo es el cronograma de este ensayo?

-SM: Es difícil determinar exacto el tiempo porque los investigadores van dosificando la convocatoria de los voluntarios. Tienen que vacunar dos dosis con 21 días de separación. Esta semana no hubo mucho movimiento porque queremos empezar despacito, estamos largando y queremos ver cómo funciona el sistema. La cantidad la regulan exclusivamente los investigadores. La persona que es vacunada recibe una app para su celular, tiene tiene que venir al mes, a los 6 meses, al año, a los 2 años. Esa persona va a estar vinculada permanentemente vía telefónica y con herramientas que ponen los investigadores. Esto es propio de cualquier estudio de fase 3, no solamente de esta vacuna. Independientemente que los resultados se concentran en Estados Unidos, se podrán ir dando resultados parciales. El ministerio de Defensa firmó un contrato de un poco más de dos años para cubrir todo el proceso de fase 3 de prueba de la vacuna.

-T: Si el voluntario tiene algún problema de salud, ¿quién se hace cargo?

-SM: La persona voluntaria entra a un sitio que puso Pfizer, esa persona luego de llenar sus requisitos -de entre 18 y 85 años, que tiene que estar sana, etc.- puede abandonar el estudio cuando quiera y además está cubierta por los investigadores con un seguro médico exclusivo. No recibe dinero, no se paga, pero tiene la cobertura médica. Eso se firma en un consentimiento entre el voluntario y el investigador principal.

-T: ¿Cómo recibió el anuncio de la producción de la vacuna de Oxford en el país?

-SM: Nosotros lo que buscamos con este convenio de cooperación es ayudar a un investigador a que pueda probar en fase 3 esta vacuna que pueda poner fin a esta pandemia. Ese es nuestro interés, ayudar a la sociedad como organismo del Estado. Celebro que haya una vacuna que pueda sumarse a esto, no estamos ni cerca de competir con nadie.

-T: ¿Y la vacuna rusa?

SM: No sé. Sí sé cómo trabaja el equipo del doctor Polack. Es algo que demanda seriedad, compromiso. Están siendo muy metódicos. El investigador es sumamente prudente. Ojalá que la vacuna rusa o de donde sea funcione, pero sí tiene que cumplir determinadas etapas para que sea aprobada. Ojalá que la vacuna rusa lo haya hecho, la verdad que no lo sé.

-T: De las investigaciones que están realizando en el Hospital, ¿cuáles son las más importantes?

-SM: La más relevante es la de plasma de convalecientes. El estudio de plasma que se está desarrollando acá y está llegando a la etapa final es muy importante. Puede llegar a tener un impacto hasta mundial porque el equipo del doctor Polack espera tener resultados pronto, con lo cual va a poder ser uno de los primeros en el mundo que certifique que el plasma sirve para tratar el coronavirus. Este estudio que se hace con base en este Hospital busca probar científicamente que es bueno. Después hay otros oncológicos, clínicos… Debo decir que no es la función principal del Hospital ser un centro de investigación, por eso no dedicamos grandes recursos sino aquellos que podemos manejar con la gente que tenemos.

-T: ¿Hubo, en la historia del hospital, algún otro hecho que lo colocara en la centralidad de la política sanitaria de un país?

-SM: Si. El HMC es el más importante del Ejército Argentino y uno de los más importantes de las Fuerzas Armadas. El Ejército argentino tiene un sistema de salud con dos patas: uno es el de campaña, que acompaña a las tropas cuando son desplegadas, tanto en el país como en el exterior. Después está el sistema asistencial, a través de una red de hospitales y centros sanitarios en todo el país. Ambas patas terminan en el HMC. En Malvinas, cuando un herido era evacuado, el último lugar donde llegaba, si no había sido curado antes, era el HMC. Yo estuve desplegado en Haití y aquellos que fueron repatriados por alguna cuestión médicas terminaban en el Hospital. En la historia debe haber habido muchos hechos relevantes, pero el de Malvinas fue uno muy importante para este hospital y éste también.

-T: ¿Los pone a la misma altura?

-SM: No sé si a la misma altura, porque fueron hechos distintos. Pero sí relevantes. También estuvo la gripe H1N1.

-T: ¿Acuerda con la idea de que esto es como una guerra?

-SM: Soy muy respetuoso para hablar de guerra. No estamos en guerra, pero estamos desplegados operacionalmente en el AMBA, en el Chaco, asistiendo a la población. Pero en este caso en particular, en el Hospital, lo comparo con una guerra. Actuamos contra un enemigo invisible y toda la gente que está en contacto con la enfermedad tiene esa entrega, esa vocación, ese arrojo típico de quién está convencido de que lo que hace y lo que hace es bueno.

Luis diaria

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